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I Salón Menopausia

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¡Me meo de risa! Imprimir E-mail
Martes, 14 de Junio de 2011 01:00

Mireia Claret¿No te aguantas el pis hasta llegar al baño cuando te ríes a carcajadas o estornudas? puede ser que tengas incontinencia urinaria, una condición que afecta a un porcentaje cada vez más elevado de mujeres en el climaterio y menopausia.


Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, más de 200 millones de personas en todo el mundo tienen problemas de control urinario. Aunque puede ocurrir a cualquiera, las mujeres tienen el doble de probabilidad que los hombres de desarrollar esta dolencia. Se estima que en el mundo 2 de cada 5 mujeres mayores de 35 años pueden tener incontinencia.

Las causas son muy diversas. Por un lado está la incontinencia urinaria por estrés o esfuerzo (al toser, estornudar, reírse, al hacer ejercicio…), más frecuente en mujeres jóvenes y durante la menopausia; y la incontinencia urinaria de urgencia que aparece cuando es imposible aguantar la orina, acompañado o precedido por urgencia de orinar. La primera es inconsciente mientras que la segunda es totalmente previsible y puede causar incluso accidentes para evitar que se produzca.

Para entender porqué se produce la incontinencia debemos tener en cuenta el papel de dos músculos fundamentales:

- El músculo circular que rodea la uretra (conducto por el cual se dirige la orina al exterior desde la vejiga). Debemos ser capaces de apretar este músculo para impedir que la orina escape hacia fuera.

- El músculo de la pared de la vejiga. Éste debe permanecer relajado para que la vejiga pueda expandirse en la fase de llenado. La vejiga adulta promedio puede contener más de 2 tazas (350 a 550 ml) de orina.

- Los músculos del suelo pélvico que sostienen la uretra y la vejiga.

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Dibujo 1. Diferentes músculos de la vejiga que intervienen en la retención

Incontinencia urinaria de estrés o esfuerzo

En la incontinencia urinaria de esfuerzo, el músculo de la uretra y los músculos de la pelvis, están debilitados. El esfínter no puede impedir el flujo de orina cuando hay aumento de la presión desde el abdomen.

Uno de los factores decisivos es la longitud de la uretra, en la mujer más corta que el hombre. Cuando los músculos pélvicos y del esfínter son débiles, cualquier esfuerzo físico aunque sea leve, provoca un aumento de la presión en el abdomen y en la vejiga, que no es transmitida a la uretra, lo que desencadena la incontinencia. El embarazo y la edad pueden provocar una pérdida de elasticidad y de tonicidad en el suelo pélvico, por lo que la vejiga y la uretra caen y sus mecanismos de continencia sólo son efectivos en reposo.

Los factores de riesgo de este tipo de incontinencia incluyen parto, menopausia, edad, intervenciones quirúrgicas y sobre todo, obesidad.

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En este dibujo se ve claramente la diferencia de longitud entre la uretra femenina y la masculina, uno de los factores anatómicos decisivos en la mayor presencia de la incontinencia urinaria en mujeres.

 

Incontinencia por urgencia

Aparece por lo general en mujeres mayores de 65 años que tienen una vejiga hiperactiva (una vejiga que se contrae en forma descontrolada). Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de orinar. Por lo tanto, existe una consciencia previa  a diferencia de la incontinencia por esfuerzo. En este caso, el origen de esta incontinencia se encuentra en músculo de la vejiga,  cuya actividad está aumentada. La causa de esta hiperactividad de la vejiga pueden ser ansiedad, enfermedades neurológicas como la  esclerosis múltiple y mal de Parkinson, diabetes, infecciones de orina o tumores vesicales.

Incluso la toma de fármacos que influyen sobre la micción (diuréticos y algunos antidepresivos), pueden contribuir a alterar la capacidad de contracción de la vejiga, lo que constituye también un factor de riesgo.

A pesar de ser una condición tratable en la gran mayoría de los casos, muy pocas personas consultan al urólogo o ginecólogo  para solucionar este problema. Muchas veces el pudor, el pensar que no existe solución o el simple hecho de asumir la incontinencia como parte de la vida normal no hace posible un tratamiento adecuado.

El olor generado por la humedad permanente, las constantes idas al baño y la vida sexual afectada, entre otras si tuaciones, puede limitar severamente la calidad de vida de quien la padece pudiendo llegar a conducir a infecciones urinarias recurrentes e incluso a la depresión.

Ya en la edad madura (en el climaterio y menopausia), la más frecuente es la incontinencia de esfuerzo. En estos casos, la afectada presenta una uretra debilitada  asociada siempre a un suelo pélvico que ha perdido el tono.

Esto está directamente asociado a su vez con el descenso hormonal. El tejido de la uretra y una parte de la vejiga tienen el mismo origen embriológico que el tejido de la vagina por lo que ambos son sensibles a la producción de estrógenos. Ante la deficiencia de ellos se produce una disminución de la elasticidad uretral así como una vascularización pobre. El tejido de la uretra se adelgaza y es más susceptible a traumatismos e inflamación. A esta situación se le suma la pérdida de colágeno en la zona urogenital, piel, ligamentos uterinos y deterioro de las estructuras del suelo pélvico entre otras.

En medicina convencional se utilizan distintos tipos tratamientos para mejorar a incontinencia urinaria por estrés: fármacos, cirujía, tratamiento hormonal sustitutorio (estrógenos), entre otros.

Desde hace unos años se están empezando a prescribir las isoflavonas de soja como sustitutivas de los estrógenos ya que se ha demostrado que están dando muy buenos resultados y no producen efectos indeseados. También la fitoterapia precursora del colágeno como las proantocianidinas podría contribuir a la mejora del tejido de la vejiga y suelo pélvico. Además de ser los más potentes antirradicales libres que se conocen, poseen un gran potencial antiinflamatorio y contribuyen a mantener la elasticidad natural del colágeno en la piel, arterias y capilares con lo que ayudan a descongestionar y mejorar la nutrición de toda la zona perineal. Otras plantas medicinales indicadas para reducir la inflamación de esta zona serían la gayuba, el castaño de indias, el maíz  y la agrimonia. Podemos adquirir preparados de estas plantas en tiendas especializadas.

Las terapias físicas tienen un papel clave en la recuperación del suelo pélvico. Entre ellas cabe mencionar los ejercicios de Kegel destinados a tonificar la musculatura del bajo útero, la vejiga y el intestino (intestino grueso).

Un ejercicio de Kegel consiste en simular tener que orinar y luego contenerse. Es importante contraer sólo los músculos implicados ya que si se contraen muslos, abdomen y glúteo el ejercicio no tiene eficacia. Un estudio presentado en el XXX Congreso celebrado en Jerez de la Asociación española de enfermería en urología demostró la eficacia del uso conjunto de isoflavonas de soja como sustitutivos de los estrógenos (terapia hormonal sustitutoria), bolas chinas y ejercicios de Kegel de forma continuada durante 6 meses. De las treinta y ocho mujeres estudiadas tuvieron ausencia de escapes y mejoraron ostensiblemente en los últimos meses más del 80%.

Otro tipo de ejercicios destinados a reforzar el suelo pélvico es la llamada técnica hipopresiva. Hace 25 años, el Dr. Caufriez trabajaba en la rehabilitación postparto con ejercicios abdominales, llegando a la conclusión que la gran culpable del prolapso orgánico e incontinencia posteriores al parto eran los aumentos de presión que generan los ejercicios abdominales clásicos. La solución que encontró se ha convertido en el mejor método que existe para tonificar el suelo pélvico tanto después del embarazo como en situaciones de incontinencia por estrés. Se basa en posturas y ejercicios que logran disminuir la presión en la cavidad abdominal y torácica al tiempo que se tonifica el suelo pélvico y la faja abdominal.

Pero no sólo se trata de tonificar sin más, se trata de reeducar. Según Malena Pérez Fernández, fisioterapeuta especializada en ginecología y urología: “la normalización del tono muscular en la hipertonía del suelo pélvico también juega un papel importante en la reeducación, ya que cuando el suelo pélvico se encuentra muy tenso, su funcionamiento tampoco es el adecuado obteniéndose como resultado un aumento de la frecuencia miccional y en ocasiones dolor”

Actualmente se está estudiando la efectividad de determinadas terapias alternativas en la mejora de la incontinencia. Es el caso de un estudio llevado a cabo por la Reflexología Asociación, asociación de reflexología podal con sede en Barcelona. Este estudio trata de equilibrar la función de la micción a través del estimulo de las zonas reflejas de los pies. Más información en wwww.reflexologiaasociacion.com

No debemos olvidar unos buenos hábitos alimentarios procurando tener una dieta variada especialmente rica en cereales, frutas, verduras, frutos secos oleaginosos y fibra. Es importante destacar el papel de la Vitamina A y E para ayudar a mantener el tejido y retrasar su debilitamiento. El aceite de germen de trigo, las nueces y las semillas, los cereales integrales, la yema de huevo y las hortalizas de hoja verde contienen altas dosis de vitamina E. Los productos lácteos son fuentes excelentes de vitamina A así como las zanahorias, albaricoques, col rizada, boniatos, perejil y espinacas entre otros. El estreñimiento empeora la incontinencia urinaria con lo que se ha de procurar que la dieta sea también rica en fibra.

La incontinencia urinaria por estrés en edad de climaterio y menopausia es una condición con muchas posibilidades de mejora y recuperación si se conocen las opciones que existen y se empiezan a utilizar lo antes posible.

Mireia ClaretMireia Claret van Dorp.
Naturópata y Reflexóloga
http://mclaret.blogspot.com

Asociación de Reflexología
www.reflexologiaasociacion.com

 


 

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